Tuchi Yayayay

tuchiBuenos días, Tuchi! Así, y para que nuestros fanes y fanesas te conozcan un poco mejor yo te cantaría, como Perales, “y quién es el(la) / en qué lugar se enamoró de tiiiii / pregúúúúúntaaaleeee / a que dedica el tiempooo liiibreeeeee…

 Pues te voy a dar las Buenas Tardes, porque estoy en la República Oriental de Uruguay ahora mismo. Vine hace seis días desde Londres, que es dónde vivo. Allí a Londres llegué hace algo más de un año, estoy en mi último año de la Royal College of Art. Y a Londres llegué desde Madrid, que es donde nací, y de eso hace algunos años más. Soy artista y mi trabajo sobre todo explora el dibujo y la escritura.

Y dibujar. ¿Por qué dibujar?

Según escribo esto me doy cuenta que yo lo que más he hecho en mi vida es dibujar. Duermo pocas horas desde pequeña y dibujaba por las noches. Creo que le escuché al ilustrador Puño en una conferencia que vi en Vimeo algo que lo explicaba bien, Todos dibujamos cuando somos niños, pero hay un momento que en la educación que dan en los colegios, a unos les dicen que no saben y entonces dejan de hacerlo. Y otros siguen dibujando.

Yo estoy muy de acuerdo, aunque le quito un poco de inocencia también a aquel que dedica su vida al dibujo.

La escritura que hay en tus dibujos la ‘leo’ casi como dibujo, pero ¿qué importancia tiene la literatura en tu trabajo?

Muchísimo. A mi los libros me han hecho mucha compañía, como a tanta gente supongo. Me cuesta imaginar a alguien que pinte o dibuje que no tenga un punto solitario. La soledad del lector es similar a la de aquel que dibuja. No es una soledad negativa. Es de otro tipo. Hay otras tipos de creación que son en equipo. Pero dibujar es solitario. Y leer también. Aunque hay grupos de lectura y de dibujo. Pero el acto en sí es así. Me encantaría llegar algún día a ser una gran lectora. Y después hacer un libro como “Ejercicios de estilo” de Raymond Queneau. Pero eso es mi difícil. Creo que mi influencia en los libros empezó cuando mi padre siendo muy muy pequeña me regaló el libro de 2666 de Roberto Bolaño con la dedicatoria más increíble, me prometió que nunca me compraría caprichos pero que siempre que quisiera un libro lo tendría, tan solo tenía que decirle el título o llevarle el ticket. Y lo cumplió.

¿Cuál fue el trabajo que te cambió la vida? Es decir, influencias: muchas. Pero ¿hubo o hay un the one and the only?

Alfredo Jaar (1987) “Logo for America”, (This is Not America.) me hizo comprender muchas cosas de mi trabajo. Pero como pocas veces hay solo un one and the only, daré tres piezas más. Miladen Stilinovic, An Artist Who Cannot Speak English Is no Artist, 1992. ; Henri Matisse, Patitcha sonriendo 1947. y me pasó una cosa bastante impresionante cuando vi El Bañista de Cezanne (1885). También me ha influido mucho el humor de Quino o de Martes y Trece. Mi hermano grabó un vhs de una Nochevieja de ellos y recuerdo que lo veíamos en casa una y otra vez. Igual es la cosa que más he visto, así que aunque sea solo por repetición ha tenido que influirme.

tuchi1

Es un hecho importante y conocido que las cosas no son lo que parecen[1]. Lo cotidiano. ¿Dónde está? ¿Vive en una dimensión paralela? ¿Fue siempre tan poético?

A veces sí que son lo que parecen. Si no el exceso de sospecha te deja a ti solo decidiendo lo que ves. Hace poco un grupo pequeño de gente hablábamos sobre lo cotidiano, algunos habíamos afirmado que nuestro trabajo hablaba sobre eso, pero cada uno le había dado un enfoque distinto, entonces nos preguntábamos si esa palabra había sido utilizada de tantas maneras que había perdido su significado. Lo cual me hizo pensar, que el misterio de lo cotidiano depende de quien hable de ese cotidiano, de lo poético de esa persona. Porque lo cotidiano en si no es misterioso o poético, sino que se vuelve poético si la persona que lo ve le da ese valor.

Sé que ahora estás viviendo en Londres, pero que has vivido en Ámsterdam y también en Nueva York. ¿Qué ha descubierto Marta de Tuchi (y Tuchi de Marta) en cada uno de esos lugares?

Por orden cronológico, en Amsterdam descubrí la amistad y la tranquilidad, en Nueva York a sobrevivir en un lugar sin conocer a una sola persona y en Londres el mejor amor y a comprender mi trabajo.

Yo, que soy una fan loca de los rótulos, estoy enamorada de tu proyecto Cartel Cartelería. ¿Cómo nació esta idea y en qué punto se encuentra el proyecto?

Nació de lo más cerca que he estado de cometer un acto vandálico. Guille y yo somos muy amigos, y mi amiga Mar es la novia de Guille. Los tres caminábamos a menudo por Malasaña y siempre que pasábamos en una de las calles, nos fijabamos en un cartel precioso, perfecto, que nos encantaba. El local llevaba ya un tiempo cerrado, seguramente por lo difícil que es mantener un negocio de los de antes en el centro de una ciudad. Una de las muchas veces que pasamos empezamos a pensar en robarlo. Que si está abandonado. Que si con la escalera igual llegamos, que si a que hora. que si aquí pasa mucha gente. Que si está hecho así con este material, que si que preciosidad. Pasábamos y lo mirábamos. De la obsesión con ese cartel empezamos a mirar otros. Y lo flipabamos. Empezamos a valorarlos como lo que son un patrimonio. A la vez nos dimos cuenta de que cada vez esos carteles eran menos. Y que esos carteles mismos era una de las grandes maneras de reconocer Madrid. Y que nosotros a madrid lo amamos y que a madrid NO SE LE ROBA. Creo que fue Guille quién dijo que porque no lo hacemos igual. Y nos pusimos a hablar y la cosa empezó a crecer. Y quisimos que esos carteles estuvieran en todas partes. Y que esos carteles que son de Madrid de antes, fueran de ahora, para que se quedaran. Y entonces pensamos en nuevos comercios que no existían. Y aprendimos a hacerlos como se hacían antes artesanalmente. Y nos juntamos por la noche a inventar comercios imaginarios sobre las necesidades de ahora de todos. Un lugar para comprar excusas, una perdonería, corazonería, mentiras, tonterías y putas e hijos entre muchos otros. Un montón de gente escribió también historias que pasaban dentro. Y ahora están expuestos en Mallorca, y nos quedan unos pocos que aún se pueden comprar para que sigamos así haciendo nuevos.

SANDWICH CLUB Calcetines, guantes, columpios y pendientes. Volviendo a Douglas Adams –y a la Ciencia Ficción, que está muy presente últimamente en los trabajos del Club– ¿no es una toalla el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista galáctico?

En ese caso, 42 toallas.

Y ahora me centro en los calcetines… he encontrado esto:

En mi vida ha habido objetos que han sido importantes. Y los calcetines lo son. Cuando era una adolescente, un día me empezaron a molestar los calcetines. Me resultaban muy incómodos. Y me los quitaba siempre y mi madre que es una mujer sabía y de carácter fuerte, pensó que lo hacía por molestar. Como si fuera un acto de rebeldía pacifica y absurda. Así que me miraba que en invierno en Madrid a 2 grados llevara calcetines. Pero salía de casa y me los quitaba, porque de verdad que me molestaban. No digo que fuera una gran idea. Pero lo hacía por eso. A partir de ese año pensé mucho en los calcetines. En lo absurdo. Me fijaba en como los llevaba la gente. Los calcetines son un objeto que uno compra siempre en parejas iguales y que se pone sin pensarlo de forma automática. Todo muy democrático. Sin cuestionarse nada.

Rotuladores, acrílico… ¿Cuál es tu herramienta favorita para dibujar? Ahora además, has comenzado a usar oil pastel, sino me equivoco…

Hasta el año pasado mis trabajos eran en rotulador, porque es donde más cómoda me sentía. Viene de la etapa escolar me imagino o del tema casero. El año pasado mi compañero Yiyu Lam me dijo que creía que el acrílico me iría bien y me explicó generosamente algunos de sus trucos. Él es muy bueno. Siento que fue algo importante. De ahí probé el oil pastel más tarde y es donde ahora yo creo tengo el trazo más rápido y suelto.

Seguimos hablando de herramientas: ¿qué aporta la risografía a tus dibujos?

Al tener una impresión en tinta así, es bastante honesta. Cuando realicé Sandwich Club, pensé en utilizar varias tintas, pero quise que se pareciera lo más posible a mi dibujo original y estoy muy contenta con el resultado. He estado imprimiendo aquí con la máquina de Riso que tienen en Hato Press en Londres. Allí Justin uno de los que lo llevan, nos explicó cómo funciona la máquina y cómo uno hace pruebas antes para que la tinta se quede como quieres, siempre al principio hay error. El factor persona es importante en este tipo de impresión. Uno no puede ponerlo a imprimir y ya, tienes que estar allí delante.

¿Cuáles son los próximas aventuras de Tuchi?

Pues en enero expongo en Londres junto a mis compañeros en el WIP Show de la Royal College of Art. También acaba de salir la animación que he hecho junto al animador Andrew Khosravani para la Royal Institution of Great Britain. La semana pasada estuve pintando en la galería 71A de Londres, pintando en vivo para un evento de Mubi y la revista Little White Lies. Tengo varios proyectos en camino en los que llevo trabajando el último año y otras colaboraciones, que irán saliendo poco a poco durante este año. Quiero unificar mi venta de obras también por fin que hasta ahora no he tenido tiempo. Y voy a colaborar con Sandwich Mixto, es decir con vos, en un proyecto más en el que estamos trabajando. Tengo el horno lleno.

¡Muchas gracias Tuchi!

Como diría mi amigo Chiqui. Nada, ¡A sus pies si no le huelen!

 

[1] Adams, D. Guía del autoestopista galáctico.

Share this post
  , , , , , ,